Es importante precisar que los registros akáshicos en sí, no se pueden definir, ya que trascienden todo tipo de conceptualización.

Por tratarse en un sentido o mirada especifica -desde una experiencia de índole espiritual- no alcanzan las palabras que den con los registros, dado que cada vez que uno accede a ellos existe un cambio interior, por lo que si se intenta definir, se encontrará con algo nuevo cada vez…Los registros no se pueden reducir a palabras o a una definición, ya que generalmente entregan información novedosa. Se trata de un estado de vibración que excede las palabras o conceptualizaciones.

Pese a lo anterior, se recibe en este momento que los registros akáshicos “son” (recordar que es mucha más que una conceptualización…) una fuente inagotable de amor, sabiduría y paz. Traen consigo todo lo que una persona ha hecho u omitido, pensado, sentido y aún más desde la creación de su alma. Los registros son conocidos desde diversas culturas, tiempos y religiones, como el gran archivo del alma, el libro de la vida, libro sagrado del alma, la biblioteca universal en donde se registra tanto la información de una persona, un concepto, ser vivo y/o del universo en sí mismo y de lo que el “ser humano” o “no humano”, pueda conceptualizar como un “algo”.

Registro Akáshico es un término que proviene del sánscrito “akasha” y se refiere al quinto elemento, al éter, aquello que está en todo y lo contiene todo.

Los Registros Akáshicos vibran con la energía del amor incondicional y en este sentido jamás entregan algo que los involucrados no estén en condiciones de recibir. Esta energía o vibración es compasiva en sí misma.

Los registros o archivos akáshicos contienen información valiosísima para el crecimiento personal. Cada cosa, cada organismo, sistema, tiene su propio registro. Ayudan a resolver grandes dudas que desde un principio los seres humanos hemos tenido como por ejemplo ¿de dónde venimos?, ¿Hacia dónde vamos?, ¿Quién soy?, ¿qué hago acá? ¿Qué habilidades tengo que desconozco aún?, ¿qué me está ocurriendo?, ¿por qué tengo este problema?, ¿Cómo puedo ser más feliz?, etc.

No hay juicios, no hay valores de por medio. Los registros nos entregan información que podemos manejar y que nuestro ego está preparado para escuchar, nos conecta con nuestra verdad.

Los registros son como un libro con el que uno puede contar, tener a mano y abrir para cuando se necesite, están a disposición y deseosos de que la persona encuentre su propio camino de felicidad.

En cuanto a mis inquietudes personales (no necesariamente relacionado a los registros). Siempre me ha llamado la atención la búsqueda espiritual, el encontrar respuestas profundas a ciertas situaciones de la vida. Por ejemplo, la muerte, la vida más allá, vida en otros planetas, etc. Gracias a conexiones muchas veces espontáneas, recuerdos, y posteriormente mi trabajo con los registros, he podido hallar dichas respuestas y me fascina el poder compartirlas. 

Trabajando con el registro, este me ha acercado a cierta visión sobre la espiritualidad, la que está plasmada de la siguiente forma (actualmente, ya que mientras más uno vaya trabajando con el registro, la visión de las cosas cambia). 

Aquí un mensaje que me dictaron:

“Así como los registros, intentar definir la espiritualidad es ilusorio. Es la mente la que intenta o quiere reducir algo que se siente, a una idea; una abstracción de lo que se siente, un limitar la experiencia y la experimentación de la vida. Esto es intentar limitar lo ilimitable. Decir limitable e ilimitable !es incluso un juicio!. el que hace juicios es el ego, y !el registro akáshico no tiene ego!.  En la vivencia espiritual no hay juicio. ¿Y qué es lo que se siente cuando se está “ahí”? La psicología tradicional la ha llamado “flow” / fluir / “corriente de sensaciones en el presente inmediato”, para la tradición heredada de lo oriental, es el “aquí y ahora”. Nuevamente es fragmentar o intentar nombrar algo. La religión propone un formato similar. Importante es el sentir expandido que hay.

¿Qué se siente en lo espiritual?

Sensaciones espirituales.

Paz, amor, bondad, contemplación, maravillarse, alegría, etc. Sin embargo, no se trata de comprenderlo o ir evaluándolo, sino de sentirlo y así ver las maravillas que hay detrás de amarse a uno mismo, amar a un otro, a lo vivo en cada cosa.